¿Sabías que en 1955 la ciudad fue bombardeada? Mar del Plata es playa, es ciudad, es noche, pero también es historia viva.
Y si, es hora de hablar de Mar del Plata. Si existiera una postal veraniega por excelencia en nuestro país, seguro tenga que ver con sus playas. La Feliz fue la ciudad emblema de la movilidad social ascendente de los trabajadores y trabajadoras argentinos. Desde 1945 en adelante, todos los sindicatos querían tener su alojamiento para las familias trabajadoras que soñaban con conocer el mar. El crecimiento de la industria, los nuevos empleos, el aguinaldo y las vacaciones pagas: las costas argentinas se llenaron de trabajadores, la clase media deseaba el departamento propio en la costa y la oligarquía argentina migraba espantada a vacacionar a Punta del Este.
Además de sus símbolos característicos, de sus puntos obligados de referencia, Mar del Plata es una ciudad central en la historia argentina. De hecho, fue uno de los ataques estratégicos más contundentes del levantamiento golpista que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955. Perón, primero desde la secretaría de Trabajo y luego desde la presidencia de la Nación, consagró derechos históricos para los trabajadores y las trabajadoras, que lo enfrentaron a los sectores concentrados de poder, a la oligarquía vernácula, a la Iglesia católica y a diversos grupos de las fuerzas armadas.
El 19 de septiembre de 1955 los y las marplatenses amanecieron a los cañonazos. La marina argentina, usando la bandera nacional en su flota, bombardeó la ciudad, con el objetivo de destruir los tanques de petróleo de YPF del puerto y debilitar el gobierno de Perón. Destruyeron nueve de los once tanques de la empresa petrolera argentina, a manos de las fuerzas armadas de nuestro país, y varias viviendas de vecinos.
Sobre la famosa escollera norte de la ciudad, dicen los relatos de aquel momento, se libró una escaramuza heroica, entre los marinos argentinos que “invadían” su propia tierra, y los civiles armados leales a Perón; mientras que las fuerzas armadas leales resistían desde la emblemática avenida Juan B. Justo.
La autoproclamada “Revolución Libertadora” finalmente triunfó y derrocó al gobierno democrático de Perón. En la ciudad, incendiaron la sede de la Confederación General del Trabajo y del Sindicato de Comercio. Este último gremio, uno de los que más había crecido durante el peronismo, fruto del crecimiento de la actividad económica, era propietario del Hotel Hurlingham, uno de los más prestigiosos de esa época. El castigo a este gremio era todo un símbolo para los militares.
Como verán, Mar del Plata es mucho más que su hermosa playa Varese (ex Playa de los Ingleses, donde la última dictadura militar destruyó varios hoteles sindicales), su rambla, sus acantilados, su lobo marino, su casino y su vida nocturna. Como todas nuestras latitudes, está empapada de nuestra historia. Y también de la del mundo: en su puerto se rindieron dos submarinos nazis en el final de la Segunda Guerra.
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